ANALISIS - JAIME NEBOT METIO OTRO GOL

Diario El Comercio, Edición 1997


Es bueno admitirlo: Mario Elgarresta sí tiene ases bajo la manga. El y Jaime Nebot lograron hacerle creer a medio mundo que el líder socialcristiano se iba como había llegado: haciendo un poco de ruido, es verdad, pero sin mayor drama.

Drama: esa es una de las palabras clave que estuvo a la base de una estrategia inteligente – trazada hace alrededor de un año – que el Jueves pasado tuvo un de sus puntos más altos (y más exitosos). Ese día, como se sabe, Jaime Nebot anunció que renunciaba a presentar su candidatura a la Presidencia. Lo hizo como ya lo había hecho en otra occasion: con los responsables de su partido como testigos y los medios de comunicación como cajas de resonancia. Todo funcionó a la perfección.

En esta estrategia el líder del PSC no puede perder. Su margen de maniobra es tan amplio como los resultados que él enunció, obtenidos justamente después de haber anunciado que se alejaba de su partido y que hablaría como simple ciudadano: cesación Bucaram, elección de una Asamblea Nacional, confiar la Presidencia de la Asamblea a un antiguo contrincante político, acuerdos programáticos con la Democracia Popular…

Esa serie la cerró con una frase: “Quizá he podido y pueda hacer más precisamente por no ser candidato”. Dicho de otra manera, a su partido lo ha manejado con mayor holgura desde que tomó distancias con él. Con la sociedad, en cambio, ensayó desde entonces, el discurso del “ciudadano común y silvestre”. ¿Qué perseguía? Por un lado, ponerse en el mismo andarivel que Ehlers quien, contrariando la realidad, se autoproclamó no político. Por el otro, sufrir una suerte de cura de desintoxicación pues él sabía que, a fuerza de hablar, el país ya no lo oía. Y que una de sus desventajas era hablar sin incidir en los procesos. Eso no era bueno para su credibilidad.

Su distancia con el PSC creó un primer complejo de orfandad entre sus coidearios. Nebot aprovechó entonces para forzarle la mano a muchos de los caciques locales de su partido que no se inscribían en una dinámica nacional y patriótica desde su punto de vista. Dinámica que implicaba renunciamientos, alianzas, revision de conductas que ponían verdaderos abismos entre su partido y la opinión.

De ese liderazgo indiscutido dió pruebas, por ejemplo, cuando se trató de sacar adelante la Asamblea Nacional. O cuando –como él lo reivindica- se trató de establecer alianzas programáticas con la DP y entregar la presidencia a Osvaldo Hurtado.

Esos goles marcados se reflejaron en los sondeos. Y su techo –alrededor del 28 por ciento- se alzó hasta el 32 por ciento (se habló incluso de 34 por ciento). Su anuncio, reiterado, de que no será candidato, tambien le ha ayudado a que los puntos que el electorado considera “negativos” pasen de 36 por ciento –o más- a casi 20 por ciento. Se puede hablar, en ese caso de una estrategia sostenida y efectiva.

Estrategia en la que él incluyó un acercamiento, con planteamientos implícitos pero reales de binomio- a Rodrigo Paz. De ahí la sorpresa del ex Alcalde de Quito ante el anuncio de su supuesta retirada: nunca Paz tuvo esa sensación cuando se reunieron hace pocos días en la casa de Blasco Peñaherrera Jr.

No podia tenerla. Nebot y sus estrategas (es muy difícil evaluar cuántas personas en su entorno están realmente al tanto de sus planes), mantienen viva la esperanza de encarar con éxito su único escollo (!pero qué escollo!): la segunda vuelta.

En ese sentido, el líder del PSC ha multiplicado los encuentros con otros responsables políticos y enviado mensajes, con sello nacional, a la sociedad: está dispuesto a tranzar alrededor de acuerdos programáticos. Es consciente de que su partido, aún siendo el más votado en el país, no puede gobernar solo. Si hace acuerdos, cumplirá su palabra…

¿Estas sutilezas le llegan al gran público? No es seguro. O llegan cargadas de escepticismo. Por esto, y paralelamente, han mantenido la otra estrategia: la del drama. La del escenario vacío en el que él ha puesto al país a evaluar –subliminalmente contra él, por supuesto- los que quedan: sobre todo Jamil Mahuad y Freddy Ehlers. Es una movida tan teatral y tan sutil que ayer el tono oscilaba entre la conmiseración, el respeto, el duelo y la admiración: Nebot y Elgarresta se anotaron un gol olímpico.

Con una ventaja suplementaria: si en las semanas que vienen nada cambia a su favor, Nebot podrá repetir que él renunció desde abril de 1997…